¿Cómo llega el plástico a tu organismo?

Los microplásticos en nuestro organismo provocan problemas hormonales, reduciendo la fertilidad y debilitando nuestro sistema inmune.

Casi sin que nos demos cuenta el plástico penetra en nuestro organismo. Lo hace en forma de microplásticos, pequeñas partículas que poco a poco dañan al medioambiente y a nuestros órganos.

Por qué es nocivo el plástico y cómo afecta a nuestra salud

Existen unas particulas muy pequeñas de plástico, conocidas como microplásticos, que pasan fácilmente de los intestinos al torrente sanguíneo, y de ahí al resto de órganos y tejidos.

Este proceso es muy parecido en humanos y animales. Un reciente estudio realizado con ratones demostró que los microplásticos tienden a acumularse en el hígado, los riñones y los intestinos, aumentando después las moléculas tóxicas en el hígado y el cerebro. Se ha demostrado que la acumulación de diferentes variedades de microplásticos provoca problemas hormonales, reduciendo la fertilidad y debilitando nuestro sistema inmune.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son piezas muy pequeñas de diferentes tipos de plástico. No existe un tamaño exacto para que una partícula se considere micro, aunque se las acepta como tal cuando rondan los 5 mm o menos.

Estas partículas acaban en los mares, los océanos, la tierra y en consecuencia en el organismo de los animales que comemos. Al ingerir esos animales “infectados” los microplásticos de su organismo terminan dentro de nosotros, ocasionando los problemas para la salud.

Los microplásticos provienen de los residuos producidos por casi todos los elementos cotidianos de la vida moderna: Ropa, utensilios de caza o pesca, residuos de envases y desechos de procesos industriales...

Por qué los microplásticos son tan peligrosos

Recientes estudios han demostrado que las ostras expuestas a micropartículas de poliestireno reducen su fertilidad, produciendo menos huevos y disminuyendo la calidad de su esperma. Otro experimento llevado a cabo en la Universidad Columbia, en Palisades, Nueva York, analizó el tracto digestivo de una gamba, un animal relativamente común en nuestra dieta. ¿El resultado? En el interior del animal se encontraron hasta siete filamentos de plástico.

Se estima que, actualmente, entran en los océanos más de ocho millones de toneladas de plástico nocivo al año. La lista de especies de agua dulce y salada afectadas incluye a cientos de ejemplares, la mayoría de uso habitual en nuestra alimentación.

Contaminación de los alimentos por Bisfenol A

Más allá de la contaminación producida por la presencia de microplásticos en los alimentos existe otra terrible amenaza, fruto de un tipo de plástico conocido como BPA o Bisfenol A. No entraremos en detalles ya que escribimos un artículo completo sobre lo nocivo que el BPA resulta para la salud. En resumidas cuentas estos plásticos peligrosos, presentes en gran cantidad de envases de comida, tiene una alta capacidad de migración.

¿Qué quiere decir esto? Que es habitual que pequeñas partículas de ese plástico pasen a los alimentos que comemos, ocasionando los mismo problemas, principalmente de origen hormonal, que se presentan en los animales marinos.

Consejos para reducir los diferentes tipos de plásticos malos en tu vida:

  • Reduce el consumo de alimentos que vengan en envases o embalajes de plástico.
  • Evita los cosméticos y la pasta de dientes con microesferas.
  • No uses film transparentes para envolver o calentar la comida.
  • Utiliza bolsas de tela para la compra.
  • Usa cantimploras de metal o botellas de vidrio para el agua.
  • Elige prendas de tejidos naturales.
  • Vende o regala los dispositivos electrónicos que ya no uses. Cuando ya no funcionen llévalos a un punto limpio para reciclarlos.

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